Durante
este período histórico se difunde siempre más el uso de la
enfiteusis con la finalidad de mejorar la producción agrícola. Se
trata de una cesión de los campos, por tiempo determinado, y mediante el
pago anual de un alquiler. El
enfiteuta tiene facultades para disponer de las tierras similares a las del propietario.
Son suyos los productos de la tierra y también puede enajenar los terrenos,
siempre que hayan pasado veinte años. Los
impuestos y todo cuanto está previsto por la ley queda a cargo del enfiteuta. De
tal manera, se fragmentan los grandes latifundios y nace una pequeña burguesía
agrícola.
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